De la dificultad de emprender un nuevo proyecto

Hace año y pico publiqué esta carta en un digital que hoy funciona a manivela. En esta noche, creo que es justo recuperarlo. Había renunciado a él, pero debería ser algo muy presente en mi día a día …

“De mayor voy a ser astronauta”. Es la respuesta estándar a la cuestión que todos imagináis. Y es también el desencadenante de una sonrisa suave y cálida de progenitor orgulloso de su pequeño retoño. Sin embargo los años corren: las chicas dejan de ser esos seres extraños con los que no jugamos en el recreo para pasar a ser esos seres extraños con los que quieres jugar al salir de clase, la pelusilla crece y presumes de bigote, llega la tercera edad del pavo, y la cuarta, la quinta… Hasta que, casi sin pestañear, te plantas en el preciso segundo de la metamorfosis. Pese a que nuestros mayores nos intenten engatusar, seamos sinceros, la mayoría de los jóvenes decidimos nuestro futuro en cuestión de segundos. Bien por intuición o bien por impulso, una tarde decides que “Voy a estudiar medicina.” Y, con suerte, acabas por matricularte en la socorrida vía de escape ante la crisis… que no es sino una crisis de 10 años de estudio. Si todo eso ocurre, tu metamorfosis ha llegado a su fin. Serás la ilusión de esos padres de un hijo médico, honrado, trabajador, ancho de billetes… Una bella mariposa que volará. Y te mirarán como aquel día que te prometiste ser astronauta.

Distinto es cuando, bien por intuición o bien por impulso, una tarde decides que “Voy a estudiar periodismo” o, peor aún, “Voy a estudiar comunicación”. Crisis familiar, todos te buscan alternativas. “Habrá oposiciones de educación primaria dentro de cinco años, estudia magisterio” “Informática es muy complicada, pero es la carrera con más futuro”… Y los tópicos se van enganchando uno tras otro como un trenecito. Has pasado de ser gusano a… ser un gusano indeciso. Escuchas recomendación tras recomendación, hasta que todos comprenden que tu cabeza se endurece ante sus consejos. Como gusano indeciso que eres, te mirarán como tal, pero con cierto brillo en los ojos que más representa a la pena que al orgullo.

Yo nunca quise ser astronauta. Desde muy pequeño aprovechaba las señales horarias de mi radio para, con la ventana abierta del verano, comenzar mi programa nocturno. A modo de boletín informativo, las noticias de mi día se sucedían una tras otra. La música de los ochenta precedía a cada una de mis intervenciones. Hasta que llegaba el momento de las profundas reflexiones que me parecían discursos presidenciales, pero que hoy no dejan de ser una anécdota infantil. Pese a que aún tengo ese amago de presidencialismo cuando me pongo delante de un micro. Sí, he dicho bien: delante de un micro. Durante unas seis horas a la semana. Porque yo nunca quise ser astronauta, sino ‘presentador’. He escogido ser gusano durante toda mi vida, y me he lanzado a estudiar Comunicación Audiovisual. Presento un magazine semanal de contenido universitario y colaboro en otro magazine, ‘La Tormenta’, en una emisora municipal. Además, me decidí hace unos meses a presentar el proyecto de aquel ‘programa’ de mi infancia… bueno, algo parecido. Pareció gustar.

El proyecto de ‘Memories’ ha sido amablemente admitido por Radio Contadero, emisora municipal con sede en Huétor Vega (Granada). Junto con mi compañero, Leo Rama, me sumerjo cada noche en lo que en un principio iba a ser un “viaje a través de los pentagramas del tiempo”, pero que se ha convertido en fórmula musical Indie. Sazonada por supuesto por aquellas reflexiones, que ahora llegan de la mano de nuestros amigos bloggers. La calidad del programa deja algo que desear, y los locutores tenemos mucho que aprender. Sin embargo, comparando con otros formatos similares, el programa se merece al menos un minuto de escucha. No es inmodestia, sino sinceridad profesional.

Sin embargo, nos vemos luchando por buscar nuevas estaciones que acojan a nuestro programa entre su emisión, con objetivos que lejos quedan de las miles de escuchas de gigantes como ‘Milenio 3’ o ‘Disco Grande’. Para este mes de abril que comienza, nuestro objetivo se remonta a las 80 escuchas de media en los programas de nuestro podcast. Y es que aparte de las presiones de los ‘jefes’, aparte de los mil y un problemas técnicos y, por qué no decirlo, de los choques estilísticos con mi compañero, y buen amigo, se presenta el quebradero del enganche de la audiencia. De eso que los publicistas y comunicadores llamamos target: el público al que se dirige la emisión. ¿Cuál es nuestro público? ¿Qué le interesa? Hay multitud de preguntas sin contestar, que posiblemente queden por siempre sin solución, pero que entorpecen el trabajo, hastían y desmotivan sin piedad.

‘Memories’ es un bebé, recién nacido, al que mimamos sin límites, cerrándonos incluso alguna que otra puerta… y controlando las salidas de los viernes noche, algo que, por sorprendente que resulte, muchos no están dispuestos a sacrificar. Un día decidí ser gusano, y ahora sólo me queda la esperanza de ser un buen gusano. Es por eso que trato a la radio con el mismo respeto y admiración de siempre, y que lo intento plasmar, con más o menos acierto en mi programa. Porque a pesar de todos los inconvenientes propios de cualquier nuevo proyecto, y más en este ámbito, nos gusta la radio, y eso está por encima de cualquier consejo paternal.

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